Biosphere refuerza el papel de la certificación en el futuro del enoturismo responsable

La III Cumbre Mundial de Enoturismo Responsable celebrada en Alentejo reunió a destinos, empresas e instituciones para analizar el futuro del turismo del vino, la sostenibilidad turística y el desarrollo territorial. Con la participación de Biosphere, el encuentro reforzó la importancia de la certificación, la medición y la colaboración internacional para impulsar un enoturismo más responsable, competitivo y sostenible.

Participación de Biosphere en la III Cumbre Mundial de Enoturismo Responsable celebrada en Alentejo (Portugal)

Enoturismo responsable y sostenibilidad turística en la III Cumbre Mundial GWTO-OMET.

Beja, en la región de Alentejo, acogió la III Cumbre Mundial de Enoturismo Responsable de la GWTO-OMET, un encuentro internacional dedicado a analizar el presente y el futuro del enoturismo responsable, la sostenibilidad turística y el desarrollo territorial vinculado al vino.

Celebrada en el marco de Baixo Alentejo European Wine City 2026, la cumbre reunió a instituciones, expertos, empresas, destinos y profesionales del turismo, el vino y la gastronomía para compartir conocimiento, generar alianzas y reflexionar sobre el papel del turismo del vino como herramienta de sostenibilidad, innovación y puesta en valor cultural.

 

La participación de Biosphere y del Instituto de Turismo Responsable (ITR) reforzó la importancia de avanzar hacia modelos de certificación, medición y verificación que ayuden a destinos y empresas enoturísticas a demostrar de forma transparente su compromiso con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas y los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza).

Un encuentro internacional

Un encuentro internacional para repensar el futuro del enoturismo responsable.

Durante la primera semana de junio de 2026, Beja y el Alentejo, en Portugal, se convirtieron en punto de encuentro internacional para el diálogo, la cooperación y la construcción de nuevas oportunidades en torno al enoturismo responsable.

Tras las ediciones celebradas en Punta del Este, departamento de Maldonado (Uruguay), y en Yantai, provincia de Shandong (China), esta tercera edición consolidó la vocación global de la GWTO-OMET como plataforma de referencia para el turismo del vino y la gastronomía.

El encuentro puso de manifiesto la relevancia creciente del enoturismo responsable como motor de desarrollo territorial, promoción cultural y sostenibilidad. En este contexto, el vino se presentó no solo como producto, sino también como expresión de historia, paisaje, identidad local y oportunidad para impulsar modelos turísticos más equilibrados.

La dimensión internacional de la cumbre quedó reflejada en la participación de destinos y proyectos de diferentes continentes, así como en la presencia destacada de Ningxia, región autónoma de la República Popular China, y de la provincia de Shandong, a través de su ciudad-prefectura, Yantai. Esta diversidad reforzó el carácter global del debate sobre el futuro del turismo vitivinícola y sirvió de transición hacia uno de los grandes ejes del encuentro: la capacidad del enoturismo responsable para generar desarrollo sostenible en territorios consolidados y emergentes.

Enoturismo responsable

Enoturismo responsable, sostenibilidad y desarrollo territorial.

Uno de los principales mensajes de la cumbre fue la necesidad de impulsar un modelo de enoturismo capaz de crecer y competir sin perder la autenticidad del territorio. La sostenibilidad turística, aplicada al turismo del vino, no se limita al plano ambiental, sino que también incluye retos sociales, económicos, culturales y de gobernanza.

Desde esa mirada territorial, las diferentes sesiones abordaron cuestiones tan relevantes como la comercialización del producto enoturístico, la promoción de los territorios vitivinícolas, la monitorización de datos, la innovación tecnológica, la formación profesional, la gobernanza turística y la creación de experiencias más personalizadas, inmersivas y conectadas con las comunidades locales.

La reflexión compartida durante el encuentro subrayó que un destino de vitivinícola no puede construirse únicamente para quienes lo visitan. También debe integrar a quienes lo habitan, lo trabajan y lo reconocen como propio. Por ello, el enoturismo responsable se plantea como una vía para generar valor compartido, fortalecer la identidad local y favorecer un desarrollo turístico más resiliente.

Datos y experiencias sostenibles

Innovación, datos y experiencias sostenibles en el turismo del vino.

La digitalización fue otro de los grandes ejes de la III Cumbre Mundial de Enoturismo Responsable.

Esto se debe a que la tecnología está transformando radicalmente la forma en que los viajeros descubren, reservan y viven las experiencias enoturísticas, al tiempo que permite a destinos y empresas mejorar la gestión, orientar decisiones estratégicas y comprender mejor el comportamiento de los visitantes.

Y para abordar este tema, la  Universidad de Évora presentó una plataforma digital orientada a monitorizar el turismo del vino y generar conocimiento útil para el sector. Esta iniciativa busca validar indicadores, analizar el perfil del visitante y desarrollar herramientas que permitan tomar decisiones más precisas en una industria cada vez más especializada.

Para ello, la Universidad de Évora cuenta con Oblivion, el superordenador de su Centro de High Performance Computing, una infraestructura tecnológica que demuestra cómo los datos y la innovación pueden contribuir a un enoturismo más medible, inteligente y alineado con los retos actuales de la sostenibilidad turística.

Esta lectura tecnológica conectó también con la evolución de los mercados y las nuevas expectativas de los viajeros. Las experiencias personalizadas e inmersivas, vinculadas a la cultura, la gastronomía, el paisaje y las tradiciones locales, se consolidan como una tendencia clave para el futuro del turismo vitivinícola y para la competitividad de los destinos de vino.

China y el nuevo mapa del enoturismo responsable

China y el nuevo mapa internacional.

La participación de proyectos procedentes de China permitió ampliar la mirada sobre el papel de los destinos emergentes en el mapa mundial del enoturismo. Los casos de Dulaan Wine Village, en Ningxia, y Château Longting, en Yantai, mostraron cómo el turismo del vino puede convertirse en una herramienta de transformación territorial, innovación y proyección internacional.

En los últimos años, China ha reforzado su posicionamiento como uno de los mercados con mayor proyección dentro del turismo del vino, no solo por el crecimiento de su industria vitivinícola, sino también por la capacidad de determinados territorios para vincular producción enológica, paisaje, cultura, innovación e inversión turística.

En este sentido, la participación china aportó una lectura especialmente relevante, que pasa por entender que el futuro del enoturismo será cada vez más global, diverso y conectado.

La integración de experiencias culturales, modelos de negocio innovadores, infraestructuras turísticas y estrategias de sostenibilidad permite a estos territorios posicionarse en nuevos mercados y atraer a viajeros interesados en propuestas auténticas y vinculadas al territorio.

Dulaan Wine Village

Dulaan Wine Village y el enoturismo sostenible en Ningxia.

Presentado por Zheng Zifeng, presidente de Dulaan Wine Village, este proyecto se desarrolla a los pies de las montañas de Helan, en la región vitivinícola de Ningxia. Su propuesta integra producción de vino, alojamiento turístico, gastronomía, formación, innovación y desarrollo empresarial en un mismo ecosistema orientado a la excelencia y la sostenibilidad.

Dulaan Wine Village refleja una visión del enoturismo responsable en la que el vino actúa como motor de desarrollo económico, social, cultural y ambiental. Su modelo demuestra cómo un destino puede generar oportunidades para la comunidad local, atraer inversión, impulsar productores independientes y crear experiencias auténticas vinculadas al territorio.

Château Longting

Château Longting y la evolución del turismo vitivinícola en Yantai.

La intervención de Xu Neil, director general de Château Longting, ubicado en Yantai, ciudad-prefectura de la provincia china de Shandong, permitió conocer una propuesta que integra vino, bienestar, ocio, gastronomía, alojamiento boutique y experiencias inmersivas.

Château Longting representa una nueva generación de destinos enoturísticos donde la excelencia enológica se combina con el respeto por la naturaleza, la identidad del territorio y la creación de experiencias memorables. Su caso evidencia cómo la sostenibilidad, el bienestar y la autenticidad están redefiniendo el turismo del vino en Asia y en el conjunto del mercado internacional.

Biosphere y el certificado internacional

Biosphere y el certificado internacional para el enoturismo responsable.

La presencia de Biosphere y del Instituto de Turismo Responsable (ITR) en en este encuentro, estuvo marcada por su participación en el panel “Enotourism Tech”, un espacio dedicado a explorar cómo la tecnología, los datos, la comercialización y el reconocimiento pueden contribuir al desarrollo de un enoturismo responsable, competitivo y sostenible.

En este contexto, Cristina Rocha, directora de operaciones de Biosphere, presentó el distintivo Biosphere Certified como una herramienta de reconocimiento internacional orientada a entidades que desarrollan su actividad en el ámbito del enoturismo, el turismo del vino y el sector vitivinícola, incluyendo bodegas, viñedos, salas de cata, rutas del vino, agencias especializadas, destinos y otras organizaciones vinculadas a esta cadena de valor.

En este sentido, el certificado ayuda a las entidades acreditadas a pasar de las palabras a los hechos y a contribuir de forma tangible a un modelo de desarrollo más equilibrado en el ámbito del enoturismo. Su metodología permite verificar que las entidades certificadas alinean sus operaciones con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas y con los criterios ESG.

Asimismo, el proceso de certificación se gestiona íntegramente en línea y se basa en un sistema de mejora continua. A través de nuestra plataforma online, cada entidad puede generar un plan de sostenibilidad personalizado y recopilar, a lo largo del tiempo, evidencias de sus prácticas sostenibles, incluyendo acciones relacionadas, por ejemplo, con la gestión de residuos, la eficiencia energética, la protección ambiental, la comunidad local y la gobernanza responsable.

Como continuación de este proceso, la suscripción anual incluye una auditoría externa de tercera parte y hasta tres intentos de verificación al año. Una vez cumplidos los requisitos, la entidad obtiene la certificación, un perfil público y un distintivo reconocido que puede mostrar en sus canales de comunicación.

De este modo, el sistema Biosphere ayuda a las organizaciones de turismo enológico a fortalecer su estrategia de sostenibilidad, mejorar su rendición de cuentas y hacer visible su compromiso ante visitantes, socios, administraciones y grupos de interés.

Querétaro próxima sede

Querétaro será la próxima sede internacional del enoturismo en 2027.

La cumbre también anunció que el Estado de Querétaro, en México, será la próxima sede del Congreso Mundial de Enoturismo OMET 2027. Esta designación situará a Querétaro en el centro de la conversación internacional sobre vino, turismo, innovación y sostenibilidad, consolidando su posicionamiento como uno de los destinos enoturísticos más dinámicos de América Latina y como una de las regiones de referencia para el turismo del vino en México.

Con una propuesta que combina cultura del vino, gastronomía, patrimonio histórico, paisajes naturales e identidad local, Querétaro refleja cómo el enoturismo puede convertirse en motor de valorización territorial, dinamización económica y proyección internacional. Su Ruta del Arte, Queso y Vino articula viñedos, bodegas, queserías artesanales, pueblos con valor patrimonial y experiencias gastronómicas, reforzando la relación entre producto local, paisaje y cultura turística.

El peso del sector vitivinícola Querétaro se refleja también en su capacidad para atraer visitantes, articular proyectos y generar actividad económica en torno al vino. Diversas fuentes especializadas sitúan a Querétaro entre los principales destinos de enoturismo de México, con una oferta compuesta por viñedos, bodegas, experiencias culturales y propuestas gastronómicas cada vez más diversificadas.

A esta fortaleza se suma el papel de municipios como Tequisquiapan, Ezequiel Montes, Colón, San Juan del Río, Cadereyta y El Marqués, que han contribuido a consolidar una red de viñedos, bodegas y servicios turísticos vinculados al vino.

La cercanía con grandes mercados emisores, la presencia de pueblos con atractivo cultural, la especialización en vino espumoso y la complementariedad con la producción quesera convierten a Querétaro en un territorio especialmente relevante para analizar el futuro del enoturismo responsable.

La celebración de OMET 2027 permitirá seguir impulsando un diálogo global en torno a los destinos que apuestan por la calidad, la sostenibilidad y la colaboración.

En este sentido, Querétaro representa un caso de especial interés por su capacidad para vincular industria vitivinícola, identidad territorial, innovación turística y desarrollo económico desde una perspectiva cada vez más orientada a la sostenibilidad.

El futuro del enoturismo responsable

El futuro del enoturismo responsable exige medición, colaboración y autenticidad.

La III Cumbre Mundial de Enoturismo Responsable puso sobre la mesa una idea sobre la que convine reflexionar. Nos referimos a que, el futuro del turismo del vino dependerá de la capacidad de los destinos y empresas para integrar sostenibilidad, innovación, gobernanza, tecnología y autenticidad territorial en una estrategia común.

El enoturismo responsable se consolida, de este modo, como una vía para transformar territorios, generar valor compartido y responder a las expectativas de viajeros cada vez más conscientes. En este escenario, la certificación, la verificación y los datos adquieren un papel fundamental para comunicar la sostenibilidad con rigor y evitar declaraciones genéricas difíciles de contrastar.

Desde Biosphere, esta visión se alinea con la convicción de que el turismo no debe medirse únicamente por su capacidad para atraer visitantes, sino también por su contribución real a las personas, las comunidades y los territorios. Hoy, el vino ya no es solo un producto, es cultura, paisaje, identidad y desarrollo sostenible.

Desde esta perspectiva, la celebración de la III Cumbre Mundial de Enoturismo Responsable merece un reconocimiento especial a sus organizadores, entidades colaboradoras, ponentes y participantes, cuyo trabajo ha contribuido a poner en valor el papel del enoturismo responsable y sostenible como motor de crecimiento, prosperidad compartida y desarrollo equilibrado para los territorios vitivinícolas.

El encuentro celebrado en Alentejo confirma que el turismo del vino puede ser mucho más que una experiencia vinculada al paisaje, la gastronomía o la cultura local. Bien planificado y gestionado desde criterios de sostenibilidad, el enoturismo puede convertirse en una herramienta para dinamizar economías locales, fortalecer comunidades, proteger el patrimonio y generar nuevas oportunidades de colaboración entre destinos, empresas e instituciones.

Con la mirada puesta en la próxima edición en Querétaro, México, OMET 2027 se presenta como una nueva oportunidad para seguir ampliando este diálogo internacional y continuar impulsando un modelo de enoturismo responsable, innovador y sostenible, capaz de conectar territorios, inspirar alianzas y contribuir a una prosperidad más inclusiva y duradera.

 

 

Fotos: Cumbre GWTO Alentejo 2026